Las 7 mejores formas de gestionar el comportamiento en el deporte juvenil

Tener el control de una sesión de entrenamiento es uno de los pilares de un buen entrenador. Una buena estructura y organización lo facilitarán, pero a veces un comportamiento difícil puede hacer que una práctica se descarrile.
Las 7 mejores formas de gestionar el comportamiento en el deporte juvenil

Aquí analizaremos algunas de las causas fundamentales, consejos para la prevención y formas en las que puedes retomar el control cuando un comportamiento rebelde amenaza una sesión.

1. Usa el refuerzo positivo

A todos los jugadores les gusta que los elogien. Así que, cuando haya una oportunidad de señalar algo positivo que alguien haya hecho, ¡aprovéchala! Crea una cultura donde las acciones positivas generen refuerzo positivo. Esto será contagioso y todo el grupo intentará que sus esfuerzos sean notados.

2. Crea un entorno de aprendizaje positivo

Haz que tus sesiones y partidos sean una experiencia positiva en la que los jugadores quieran participar. Si tienes un diseño de sesión sólido que los mantenga comprometidos y entretenidos con menos tiempo de espera, tendrán menos tiempo y ganas de portarse mal. Asegúrate de que los jugadores se sientan incluidos como parte de la práctica en lugar de que simplemente ocurra a su alrededor. Asegúrate de que el lenguaje utilizado sea claro y coherente.

3. Elimina tus factores de estrés

Llegar a una sesión o a un partido con tus propias preocupaciones y problemas es inevitable, pero intenta controlarlos mientras estés con el grupo y no cargues a los jugadores con la negatividad acumulada durante el día. Al gestionar tu comportamiento y mirar hacia adentro, a veces descubrirás que la causa raíz es algo que puedes controlar.

4. Comunícate de forma clara y eficaz

Sé coherente en tu comunicación y lenguaje. Haz que los jugadores se sientan cómodos en el entorno y aprovecha al máximo las oportunidades para elogiar en lugar de criticar. Con el tiempo, descubre más sobre los gustos y disgustos de tus jugadores para crear puntos en común y saber qué desencadena sus buenos y malos comportamientos.

5. Diseña reglas para el club o el equipo

¿Tu club las tiene? ¿Las hacen cumplir? Deja que los jugadores creen y aporten sus propias pautas y comportamientos, y será más probable que las sigan. Tal vez haya reglas y castigos relacionados con los horarios de llegada, el equipamiento, el tiempo de juego; sea lo que sea, contar con sus comentarios sobre lo que consideran justo es una forma segura de mantenerlos comprometidos.

6. Establece límites y cúmplelos

Haz saber a los jugadores cuáles son los aspectos innegociables y las reglas básicas para las sesiones al comienzo de la temporada y qué se requiere de ellos. Mantén el marco coherente para que sepan qué esperar de ti y predica con el ejemplo llegando a tiempo, con el equipamiento correcto, manteniendo tu material organizado y ordenado, etc.

7. Adopta un estilo de entrenamiento centrado en el jugador

El entrenamiento dirigido por el jugador o el atleta implica dar más responsabilidad a tus jugadores sobre sus comportamientos y decisiones. Empodéralos para que desarrollen sus propias ideas y guíalos para que encuentren soluciones a los problemas en lugar de darles las respuestas. Permíteles hablar y expresar sus opiniones, y genera debates entre ellos para ayudar a facilitar esto.

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